22 junio, 2017

El Consejo Consultivo de Ordenamiento Territorial

El (CCOT) fue creado por la Ley 388 de 1997 y ampliado en el Decreto 879 de 1998. Prevén estas medidas, que este Consejo sea un organismo de control social al ordenamiento territorial y sea además un ente partícipe importante en la etapa de evaluación y seguimiento de manera permanente durante la vigencia del POT, […]

El (CCOT) fue creado por la Ley 388 de 1997 y ampliado en el Decreto 879 de 1998. Prevén estas medidas, que este Consejo sea un organismo de control social al ordenamiento territorial y sea además un ente partícipe importante en la etapa de evaluación y seguimiento de manera permanente durante la vigencia del POT, como asesor de las Administraciones Municipales. Informa la ley, que estará integrado por funcionarios de la Administración y por representantes de las organizaciones gremiales, profesionales, ecológicas, cívicas y comunitarias vinculadas con el desarrollo urbano y asimismo, dispone esta reglamentación, que los curadores urbanos formarán parte del Consejo, en las ciudades donde exista la entidad y que serán sus funciones, además del seguimiento del POT, proponer sus ajustes y revisiones cuando sea del caso.

En pocas palabras, se trata de un órgano consultivo del municipio, donde las opiniones de sus miembros sobre consultas de los alcaldes, no son vinculantes, pero algunas ciudades del país, lo consideran importante, ya que sus miembros representan a la sociedad en todas sus agrupaciones y se convierte en una instancia clave y previa a la concertación ciudadana abierta, y obligada, en los procesos de ordenamiento. Aquí en Valledupar, se piensa distinto; en la revisión del POT, que se hace cada 12 años, el anterior alcalde no puso a nuestra consideración el proyecto de acuerdo; este organismo no participó en el proceso y ahí están los resultados: tremendo fracaso para todos y lo peor es que la ciudadanía no lo entiende así, no obstante se haga evidente la contribución del POT actual en la recesión de nuestra economía, como lo he demostrado ampliamente en esta columna.

Hasta hoy, cuando ya han sucedido tantos siniestros en nuestro país, es cuando los órganos de control le exigen a los alcaldes retomar mayor compromiso y vigilancia, pero es ahora cuando el Jefe de Planeación, después de 18 meses de letargo autoinducido, convoca a los miembros del Consejo a una sesión de carácter urgente como para suscitar nuestro interés en participar en temas como el del control físico urbano y el de los alcances del Código de Policía, materias estas de las cuales carecemos de competencia, puesto que las interpretaciones y responsabilidades de dicho control no necesitan consulta alguna; es solo planificar, proceder y ya, pero no; la idea es estimular victorias tempranas, abriendo la discusión públicamente para enunciar una planificación sin planificar, sin un centavo, sin archivo, sin vehículos, sin combustible y sin nada. Una reunión sin comprobación de quórum, sin acta anterior, con asistentes extraños al Consejo, donde se pretende aprobar unas tareas, realizar declaraciones ante los medios publicitarios, tomar muchas fotografías y de forma inmediata llegar a la solución del problema y publicarla en las redes sociales, confundiendo a la gente. ¿Puede ser eso un acto responsable? Claro que no, los consejeros merecen respeto y deben ser convocados atendiendo los protocolos previamente establecidos para la solicitud de consultas y no para crear escenarios con la finalidad de favorecer los intereses de la Administración.