Con proyectos productivos avanza restitución a campesinos en Mariangola

La Unidad de Restitución de Tierras hace presencia en el corregimiento de Mariangola. Suministrada/EL PILÓN

El corregimiento de Mariangola, ubicado a 40 minutos de Valledupar, y escenario de las confrontaciones más violentas vividas en Colombia entre guerrilleros y paramilitares por el control territorial, es transformado con el trabajo de los campesinos restituidos. Son 150 hectáreas en manos de familias desplazadas, que desarrollan iniciativas productivas de piscicultura, ganadería doble propósito y agricultura. Así lo aseguraron voceros de la Unidad de Restitución de Tierras, URT.

“Estamos trabajando para consolidar la paz en territorios que fueron afectados por la violencia y así lo vemos en el Cesar, donde los campesinos están haciendo nuevamente de sus tierras su fuente de ingreso y progreso. En Colombia, cada día un campesino recupera su tierra, así, más de 31.000 personas han sido beneficiadas y más de 220 mil hectáreas han sido restituidas. Ningún campesino ha vuelto a salir de su tierra y el 89% ya tienen proyectos productivos, esto, promueve la inversión de grandes empresarios y ya podemos contar historias de exportación”, aseguró Ricardo Sabogal Urrego, director general de la URT.

Los resultados alcanzados en Mariangola, también se viven en varios municipios del Cesar, en donde han sido restituidas 4.373 hectáreas de tierra, beneficiando a cerca de 700 familias campesinas.

Actualmente en la región, y con el respaldo de la URT, las familias desplazadas están viviendo una segunda oportunidad. Es el caso de Leovigildo Movilla Pimienta, quien a sus 77 años de edad emprende, junto con su familia, dos iniciativas productivas enfocadas en la piscicultura; y en la cría y levante de ganado, para la producción de leche y carne.

“Durante 45 años viví en mi parcela y salir de ella fue uno de los hechos más tristes de mi vida. Cuando la recuperé y pude volver a levantarla fue como volver a nacer”, afirmó.

Por su parte, Jaime Rafael, otro campesino beneficiado, insistió en que nada le devolverá los años que perdió, cuando los paramilitares lo sacaron de su casa. “Nos quedamos sin nada, pero la justicia nos devolvió la esperanza y ahora trabajamos en porciones dobles, para lograr mucho más de lo que teníamos”.

Por Abdel Martínez Pérez /EL PILÓN