Tener empleo no es simplemente obtener una posición que permite sanear el factor económico en la vida de las personas. Una posición laboral también forma parte de la realización de las personas, la consecución de sus metas y la estabilidad que quieren lograr en sus vidas.
Sin embargo, al momento de perder dicha oportunidad y, por tanto, encontrarse desempleado es probable que el individuo llegue a sentirse frustrado, decaído emocionalmente, estresado o incluso caiga en la depresión.
“Como psicólogos sabemos que hay una estrecha relación entre los pensamientos y cómo estos afectan nuestras emociones y posteriormente nuestra conducta. Muchas veces por la desesperación en una situación de desempleo no vemos otras posibles salidas porque esa desesperación controla la conducta, también pensar en cosas como ‘soy incapaz porque no consigo trabajo’ ‘no puedo con esto’, etc., tampoco ayudan y cosas así ciegan a la persona”, manifestó Cristian Concha Mendoza, psicólogo de la Universidad del Magdalena, y docente ocasional en la Universidad Popular del Cesar.










