Asfixian mujer en Valledupar

El cuerpo sin vida de Amalia Castrellón Constante, es ingresado por la Sijín de la Policía a la morgue de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valledupar.

Con señales de haber sido asfixiada, fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer en una zona de espesa vegetación y arborizada, entre los barrios Altos de Pimienta y Bello Horizonte Dos de Valledupar, según lo confirmó el comandante de la Estación de Policía de esta capital, mayor Fabiany Gómez.

La mujer fue identificada por sus familiares como Amalia Cecilia Castrellón Costante, oriunda de Santa Marta, Magdalena, de 29 años de edad, quien según sus familiares, ella había departido con varios amigos durante la tarde y la noche del pasado lunes en un Estadero en la calle ancha del barrio La Nevada de Valledupar celebrando el Día de las Madres. El oficial indicó que los investigadores de la Sijín indagan a una mujer con quien andaba últimamente en el mismo sector, con el fin de capturar al responsable, quien está plenamente identificado. “Estamos a la espera que las autoridades judiciales emitan la orden de captura, para hacerla efectiva y poder esclarecer el hecho”, aseguró.

Entre tanto, una de sus hermanas quien pidió reserva de su nombre explicó que la víctima “andaba con una venezolana y luego que se encontraba durmiendo en su casa, fue a buscarla y volvió a salir con ella para que interviniera en el cobro de 15 mil pesos” que le había quedado debiendo un joven cuya identidad no se acordaba. “Tenemos identificado al presunto responsable del suceso como el primer sospechoso, tenemos entendido que ella estaba departiendo con un grupo de amigas y estamos en el proceso de investigación”, aseguró el oficial.

La inspección y reconocimiento del cadáver estuvo a cargo de la Sijín de la Policía Nacional, quienes trasladaron al cuerpo hasta la morgue de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valledupar. El cadáver será reclamado por sus familiares, quienes anunciaron que será trasladado hasta Santa Marta, en donde será sepultado en medio del dolor que los embarga.

Por Abdel Martínez Pérez / EL PILÓN