Ángels Dance, champeta urbana que promueve valores

Ángel Fabián Martínez Ochoa y Elkin Ávila Jiménez son los integrantes principales de Ángels Dance, una agrupación de champeta urbana que fusiona ritmos de la música electrónica. Joaquín Ramírez/EL PILÓN

Dos jóvenes vallenatos amantes de la champeta conformaron el grupo Ángels Dance, a través del cual promueven este género musical, con el toque diferenciador que con sus canciones y show musicales buscan incentivar valores morales en las nuevas generaciones. Ellos son Ángel Fabián Martínez Ochoa y Elkin Ávila Jiménez, quienes en su puesta en escena amenizan con cinco bailarines.

Martínez Ochoa es un cantante de 20 años y Ávila Jiménez es un Disc-jockey de 17 años, quienes se encontraron en el camino luego de haber conformado otros grupos, que le despertaron el gusto musical; ellos hacen un buen equipo que cautiva con su alegría, entusiasmo y talento artístico. Entre los temas destacados que muestran a su público están: la adaptación de ‘Necesito una compañera’, de Marcos Antonio Solís; y ‘El soltero’, tema de la autoría de Ángel Fabián con ‘Kerri’, el ‘Happy’.

“Nuestro mensaje en cada una de nuestras presentaciones es que la champeta no es un género de personas vulgares, que incentiva las drogas o actos vandálicos, sino una música que atrae juventudes. Desafortunadamente el actuar de algunos ha estigmatizado a otros, pero ya es hora de desmitificar este pensamiento errado. Así como existe el vallenato, la salsa, el rock, entre otros géneros, la champeta hace parte del inmenso y variado mundo musical”, manifestó Ángel Fabián.

Por su parte, el DJ asegura que pretenden mostrar espectáculos originales e impactantes, que transporten a los que los escuchan o aprecian una sensación de júbilo, que les permita olvidarse de los problemas que tienen a su alrededor. “Yo me incliné a ser DJ por los sonidos y el estilo de la electrónica que ahora fusiono con champeta, que facilita abrir la mente a nuevas ideas”, recalcó.

Esta agrupación se ha presentado en Valledupar, Bucaramanga, Barranquilla, Bolívar y La Guajira.

Aunque solo tienen un año trabajando, empezaron a paso firme, con ganas de crecer musicalmente, de agradar a los melómanos y contribuir a la sociedad con sus letras y ritmos