Alcalde “Tuto” póngase las pilas – Parte I

Tengo por principio el respeto, por eso espero que se entienda el contexto coloquial que titula esta columna. Como ciudadano mantengo preocupado por el presente y el futuro de mi querido Valledupar. En reiteradas ocasiones, a través de esta tribuna he manifestado el motivo de mis preocupaciones, asimismo, en aras de coadyuvar en el proceso de construir sociedad y nación he procurado hacer aportes, sobre los desafíos y coyunturas que enfrentan las ciudades debido al crecimiento demográfico, el cambio climático, la creciente desigualdad y la habitabilidad deficiente.

Recientemente nuestra ciudad ha sido acorralada por la inseguridad, existe la percepción ciudadana que es peligroso sentarse en las terrazas de las casas. Debo advertir que la inobservancia acaecida durante los últimos 20 años, desatendió las implicaciones de la cárcel de mediana seguridad, el proceso de desmovilización del paramilitarismo y factores en materia fiscal, ambiental, seguridad, servicios públicos, infraestructura vial, movilidad, transporte y crecimiento poblacional. No hemos entendido que la ciudad ya no es de casitas de bahareque y que debe ser gobernada como un sistema de evolución. La suma de estas debilidades debe considerar los riesgos del advenimiento de la implementación del acuerdo de paz materializado con las FARC, el cual tendrá lugar en las principales ciudades del país.

Las debilidades que afectan a Valledupar, resume el concepto de fragilidad urbana y coincide con el estado de ostracismo en que se encuentran sus exalcaldes, que no volvieron a contar con la bendición ciudadana para ocupar cargos de elección popular. En la actividad política el liderazgo, la experiencia y la formación profesional, son variables sin mucha importancia, los recursos y los respaldos que tengas definen las postulaciones y las victorias en las elecciones, sin embargo, alcalde Augusto “Tuto” Ramírez Uhia, no eche en saco roto el desenlace de sus predecesores.

Los gobiernos deberían conformarse por personas con competencias y especialidades que permitan el logro de buenos resultados, pero la mayoría de las veces esas posiciones son solo utilizadas para catapultarse. Ante la crítica situación de inseguridad en la ciudad es menester remover de su cargo a Sandra Cujia, actual Secretaria de Gobierno. Esa sectorial requiere contar con un funcionario que hable el mismo idioma del comandante de la Policía, que tenga la aptitud de proponer y reorientar la estrategia de seguridad ciudadana y con conocimiento para hacer uso efectivo de las herramientas de comunicación y tecnológicas. Comprendo que la estrategia de seguridad tiene el carácter de ser reservada y calificada. No obstante, a mi modo de ver, es ingenuo decretar el Día sin Moto, como estrategia para mitigar el impacto de la oleada de inseguridad.

Considero necesario crear la Secretaría de Seguridad o fusionarla con la de Gobierno, no con ánimos burocráticos, sino con el objeto de desarrollar acciones de manera intersectorial con criterio holístico en la que la Oficina Asesora de Planeación juega un rol importante por su función relativa al seguimiento a las metas del presente y por su visión preactiva de construir el futuro del territorio con base en las tendencias inherentes al desarrollo de las ciudades.

Respecto a las conclusiones del Día sin Moto, la ciudad debe contar con un amplio diagnóstico documentado, en los que sobresalen debilidades en Cultura Ciudadana, los beneficios ambientales, de movilidad y sobre todo, la necesidad del Sistema de Transporte Publico que llevamos 15 años esperando.

Por Luis Elquis Díaz
@LuchoDiaz12