Por: Jaime Palmera Pineda
A quien se le canta aquí,
A quien se le dan las gracias…
La Plaza Alfonso López, desde el punto de vista físico, no son sólo las construcciones con valor histórico; son también otras edificaciones de épocas posteriores a la colonia, más exactamente en el pasado Siglo XX y allí tenemos en el costado norte la casa que fuera de Guillermo Castro, la casa de Alberto Herazo y el adefesio, que no edificio, de Telecom; al costado sur una nueva y maquillada sede bancaria; al costado este la Alcaldía Municipal y lo que fue la Casa Cural y en el costado la casa de Carmen Maya de Castro.
Ahora, con la actual polémica sobre el proyecto a ejecutar para “volver colonial la tarima”, obra que debe ejecutarse por disposición judicial, me siento llamado a dar mi opinión con el propósito de dar una alternativa a quien debe ejecutar una orden judicial que se debe cumplir. La cuestión es como cumplirla.
El desarrollo de las ciudades no se detiene en el tiempo, al contrario, es dinámico y continuo y de ello hay ejemplos a lo largo y ancho del mundo. Un ejemplo en Colombia es la Plaza de Bolívar en Bogota (1960) que por cierto es proyecto del Arquitecto Fernando Martínez Sanabria con la colaboración de Rodrigo Castro Palmera.
Otros ejemplos famosos son la intervención del Museo del Louvre (1988) y su pirámide de vidrio del Arquitecto I.M. Pei, el nuevo puente en Venecia (2008) del Arquitecto Santiago Calatrava.





