50 años

No. No se trata aquí de adivinar la edad probable de nuestra inmarcesible Amparo Grisales, pues sería una tarea de nunca acabar. Tampoco se trata de recordar el tiempo aproximado que tiene el programa humorístico Sábados Felices al aire. La verdadera y única razón por la que se escogió este título, es para rendir un merecido homenaje a los cincuenta años de vida institucional de nuestro querido departamento del Cesar, cuya creación se hace por virtud de la Ley 25 de 1967, y cuyo nombre fue tomado por el rio Cesar que nace en la Sierra Nevada de Santa Marta y desemboca en la Ciénaga de Zapatosa entre los municipios de Chimichagua, Curumaní, Tamalameque en el Cesar y El Banco (Magdalena).

Los gestores para la creación del Departamento, podemos mencionar, entre otros, a los exministros José Antonio Murgas Aponte y Crispín Villazón de Armas, al excontralor Aníbal Martínez Zuleta y al exparlamentario Alfonso Araujo Cotes. Entre los sectores económicos más importantes de nuestro Departamento, se encuentran la agricultura y la ganadería y el sector minero. Su capital Valledupar y sus 24 municipios restantes, dan cuenta de la pujanza de sus habitantes. En materia de educación superior actualmente tenemos la Universidad Popular del Cesar, la Unad, Udes, Santo Tomás, la Fundación del Área Andina y próximamente entrará en funcionamiento la Universidad Nacional sede La Paz, para atender la demanda educativa nuestros estudiantes.

Capítulo aparte merece nuestra encantadora música vallenata que ha conquistado el gusto de nuestros compatriotas a todo lo largo y ancho del territorio nacional, y que acapara la atención de todos los colombianos a través de las telenovelas que rinden homenaje a Escalona, Rafael Orozco, Diomedes Díaz, la dinastía Morales, Patricia Teherán y a nuestra Cacica Consuelo Araujo Noguera.

No obstante, preocupa el futuro de nuestra Sierra Nevada, que es nuestra fábrica de agua natural, pues le da nacimiento a 36 ríos, lentamente está desapareciendo, y se ve amenazada no solo por los cultivos ilícitos, sino también por la minería extractiva a gran escala, pues son 32 títulos mineros que atentarían contra nuestros recursos naturales no renovables y nuestra biodiversidad.

Los pueblos arhuaco, wiwa, kamkuamo, yukpas, junto con los ambientalistas, levantamos nuestra voz y clamamos por la preservación del medio ambiente, pues sin agua potable no hay vida, no hay agricultura ni ganadería, no hay desarrollo sostenible.

Que no se cumpla pues lo anunciado en la profecía de Julio Oñate Martínez, y tratemos de evitar un mayor deterioro ambiental como el ocurrido con el cultivo del algodón. “Alerta, alerta vallenato”.

Por Darío Arregocés Baute