COLUMNA

40 años de la muerte de la Vieja Sara

Todavía en la memoria del paisaje vallenato permanece el sombrero de Simón colgado en una rama de peralejo y en la noche el viento sonoro repite el eco de dos voces que llaman a la vieja Sara. Estas referencias poéticas de Rafael Escalona identifican al idílico pueblo de El Plan, un rincón vegetal de La […]

canal de WhatsApp

Todavía en la memoria del paisaje vallenato permanece el sombrero de Simón colgado en una rama de peralejo y en la noche el viento sonoro repite el eco de dos voces que llaman a la vieja Sara. Estas referencias poéticas de Rafael Escalona identifican al idílico pueblo de El Plan, un rincón vegetal de La Guajira, donde vivió la mayor parte de su vida la matrona de las dinastías Zuleta y Salas, Sara María Salas Baquero.

Sara María, nace en La Jagua del Pilar el 9 de agosto de 1892, sus padres Francisco Baquero y Santa Salas. No tuvo oportunidad de ir a la escuela y desde la infancia desarrolla habilidades para los oficios campestres. Antes de cumplir 20 años tuvo un romance con Cristóbal Zuleta y nace Emiliano Zuleta (1912). El amor conyugal fue pasajero, y se va con su hijo buscando la protección de sus padres, que ya vivían en El Plan; en ese lugar apacible espera con paciencia sanar las heridas del corazón y encuentra el hombre de su vida, Rafael Araujo, con quien tuvo a Rafaela del Rosario, Santa, Andrés, Encarnación, Toño, Matilde, María, Carlos y Mario. De estos nueve hijos, el único que se firmó Araujo fue Encarnación. Los demás se firmaron Salas. Pero caso curioso, fue el de Emiliano, que se firmaba Zuleta Baquero. Un día le pregunté por esto, y me respondió: “para un auténtico verseador como yo, es más sonoro, Zuleta Baquero que Zuleta Salas”.

La casa de la vieja Sara María y su prole, y en especial la presencia de sus dos músicos, Emiliano Zuleta y Toño Salas, se convierte en posada generosa para las parrandas; Rafael Escalona, Poncho Cotes y Andrés Becerra fueron algunos, de los tantos visitantes puntuales, considerados miembros de la cofradía.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR